También odiaba cuando íbamos a Albacete y no pasábamos a comprar algo...¡aunque fuera a Carrefour!...lo odiaba tanto...
Otra cosa que tampoco me gustaba era cuando no me dejaban quedarme a pasar la noche en casa de mi abuela. ¿Qué problema hay? Es mi abuela, no una antigua miembro de las SS.
Esa era una situación que se repetía con bastante constancia...sobre todo en verano.
Cuando ya fui ganando en años, y cordura...y fui añadiendo tontunas a mi forma de ser (si, la "preciosa" adolescencia), todas las cosas que odiaba las cambié por otras muchas.
Además, con eso de la revolución de las hormonas y demás, ya no sólo odiaba, sino que super odiaba.
Por ejemplo, superodiaba que mi ropa no estuviera limpia justo el día que me la quería poner.
También superodiaba que mi madre nunca acertara con lo que me compraba. Este era un superodio que no ha cambiado...mi madre sigue sin saber mis gustos. Aunque ahora me da igual.
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(ya sabes, la adolescencia está llena de superodios demasiado irreales).
Más años fueron pasando (tampoco muchos)...y del odio han nacido bifurcaciones hacia otros sentimientos menos radicales:
-No me gusta.
-Me da asco.
-Me pone de los nervios.
-Etc.
Aunque sigo odiado muchas cosas. Pero esas cosas ya no son tan centradas en mí. Se basan la mayoría en acciones que hace la gente, y que yo observo pasivamente, y tremendamente anonadada.
Subes al autobús, vas de pie. Sube una persona mayor que no se puede ni tener y nadie se levanta. Hay 5 personas menores de 25 años sentadas. ¿Resultado? Odio tremendo a la raza humana.
Pierdo el bolso. Vale que me quites el dinero...pero por lo menos deja las llaves en la policia, o en algún sitio donde se puedan encontrar...¿Para qué? Ale...Odio.
También siento una enorme fricción con aquella gente que paga su mal humor con la gente con la que vive, o con su entorno.
Vamos a ver...¿yo qué culpa tengo de que no tengas trabajo?¿O de que tu camiseta blanca se haya vuelto rosa? Pensemos...sobre todo seamos razonables con nuestros sentimientos y las reacciones y resultados que puedan producir...
El no respeto a los padres, es una máxima entre nosotros los jóvenes. ¿Cómo puedes hablarle así a una persona que te ha parido, te a dado de mamar (con mucho dolor de su parte) y te ha cuidado cada segundo de tu estancia en este mundo? Este odio se encuentra entre los máximos puestos de odios de mi escala.
Pero sobre todo, lo que más odio ahora, a mis 21 años es...la situación política-económica y social que estamos viviendo. Y que a raíz de eso te tenga que ver triste tras dos oposiciones sin aprobar.
Muchos pensarán que la culpa es tuya, no del sistema. Se equivocan...
En 100 plazas para 40.000 no se tienen en cuenta culpas, ni esfuerzos, ni siquiera enchufes...sólo suerte.
Y odio tremendamente que esta situación te pille y no pueda hacer nada para remediarlo.
En cuanto a mí, creo que ya tengo asimilado que hasta dentro de 4 o 5 lustros no trabajaré de teacher.
Es duro, muy duro ver desde que tienes 5 años, cómo tu tía se saca Magisterio, estudia, estudia, estudia, y empieza a trabajar con 23 años.
Trabaja, trabaja, trabaja y al final llega a sacarse una oposición con plaza ( y con 33 años).
Esa ilusión de llegar a trabajar algún día dando clase me acompaña desde que tengo uso de razón...¿ahora quien viene a recoger los restos de esas ilusiones? ¿Será Zapatero o Rajoy? Ah no espera...la Cospedal...
O quizá todos aquellos que han chupado del tarro, preocupándose tan sólo de su propio "bienestar carteral", sin tener en cuenta que los habitantes de España, no somos sólo un número...sino pequeñas individualidades con sus problemas, sus ilusiones, sus pensamientos y sus necesidades.
Vosotros seguid engañando, que nosotros seguiremos sufriendo. Así es el trato.
Es el trato que más odio de todos...
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