INDIGNACIÓN ESCRITA CON MAYÚSCULAS

martes, 29 de mayo de 2012




Estaba en casa estudiando, sentada en la cama, volteando pensamiento de rabia, odio y desconcierto en mi cabeza. Hasta que no he podido más. Hasta que mi mente ha dicho basta.
¡BASTA!
Basta ya, por favor.

¿A vosotros os parece normal todo lo que está ocurriendo en España? ¿La manera en la que nos están manipulando? ¿La forma en la que están mandando nuestro futuro, el de miles de españoles al garete?
Nos están quitando nuestras casas, nuestros trabajos, nuestro dinero fielmente cotizado cada mes...
Y aún más importante, están mermando nuestra capacidad de ser, de llegar a ser...
Nuestras ilusiones pendientes de un hilo, de una noticia que signifique un buen augurio en esta época de desechos periodísticos...

Se están realizando medidas políticas, en las que nada tenemos que ver los españoles, a pesar de que esas mismas decidirán el rumbo de nuestros días.

Cada día más mi sueño de ser maestra se desquebraja, se disipa, se muestra al mundo como un nada envuelto de esfuerzo.
Y la indignación crece y crece por momentos...al ver que se invierte en bankia lo equiparable al recorte realizado en Educación y Sanidad.
¿Hay derecho a que se invierta NUESTRO dinero (específicamente casi 500e por español), en hacer resurgir un banco que seguramente tendrá entre sus tramas una mala gestión y, casi seguro, corrupción (como en casi todos los ámbitos en los que hay dinero por medio)? ¿No tenemos derecho, por lo menos, ya que se trata de NUESTRO dinero, dinero PÚBLICO, a saber porqué bankia está en el estado en el que está? ¿Qué le ha llevado a ello?

En fín, sé que mis respuestas nunca serán contestadas, porque como siempre, nuestras preguntas nunca serán contestadas. Nos engañan. Manejan nuestras vidas una suerte de políticos que juegan al Monopoly.
Y lo peor es que sabemos que seguirán jugando siempre. Porque no hay ninguno con la suficiente sabiduría y lealtad a España y a los españoles, como para reconducir la situación pensando en nosotros, en los ciudadanos que somos los que realmente poblamos, construimos y sacamos adelante a España. No. Se preocupan más de los mercados. De esos seres invisibles que hacen fluctuar nuestro potencial como nación a partir de dimes y diretes o de empresas que caen o encuestas extranjeras.

Como dije en otro texto meses atrás, vosotros seguid engañando, que nosotros seguiremos sufriendo. Así es el trato.

Vuelvo a mis apuntes de la oposición...aquellos que me darán un trabajo el día de mañana o, por el contrario habrá sido más tiempo perdido de esta maraña de horas sin sentido.

Atentamente,
Una indignada

He elegido dos viñetas de Antonio Mingote. Porque este dibujante era digno de admiración. Una persona de las pocas que hay, que te hacen creer todavía en que puede haber bondad dentro de los seres humanos.
...Pero esta historia ya es otro post de "Las cebras no tienen úlceras"...

Simétricamente perfecto.

lunes, 14 de mayo de 2012


Es una mala época. Una población notablemente mermada. Fallos o cambios en la reproducción básica del ser humano. Las dos últimas guerras mundiales han pasado factura a nuestros descendientes.

Todo ha cambiado mucho de como yo lo recuerdo de mi infancia. Además de tener que empezar de cero, pero con conocimientos suficientes en tecnología y aprovechamiento de los recursos como para recrear una civilización distinta. Distinta de aquella que nos llevó a esta odisea.
Además, hoy en día, tener un hijo biológico y fecundado de manera natural, se concibe como un milagro. Un deseo concedido sólo a unos pocos afortunados. La mayoría de los niños se "hacen" de manera artificial. En probetas, y manipulando ya no sólo sus rasgos físicos, sino también su forma de ser, su personalidad...hasta sus valores. No quieren correr el riesgo de crear individuos ambiciosos, carentes de valores que nos lleven a otra guerra.
Éstos permanecen unos años en centros de entrenamiento especiales, hasta que con 6 años, son repartidos por aquellas parejas que quieren tener descendencia.
Y me refiero a "parejas" en término de dos personas. Porque hace ya mucho tiempo que acabó el amor en la tierra. Todo se mueve por cierto cariño (aunque el amor filial sigue existiendo). 

Todo lo mató la guerra.
Tras tantos años de brutalidad, el amor desapareció del interior del ser humano...fruto de la falta de su uso.


El amor ya no vale para nada.
Existen nuevas opciones. Cuando quieres un novio, lo pides a tu antojo. Cuando quieres una novia, lo mismo.
El problema es que no son humanos como tal. Son una especie de máquinas, con engranajes perfectamente similares a los humanos...pero no lo son. Piensan igual, pero no tienen cerebro. Y por supuesto, la maldad no entra dentro de sus circuitos. Eso nunca. Nunca más.
Cuando me cansé de no sentir amor por nadie, y de la soledad, me dirigí a un sitio de estos. Tras la muerte en vida de mi gran amor (el hidrógeno líquido se lo tragó, y fue llevado como triunfo al partidista de turno), en la última gran guerra, me negué a querer a nadie más. De hecho, al ver que el amor murió en todos sitios, sentí un gran alivio y fue cuando decidí fabricarme uno.


Es un lugar frío y blanco. Un sitio sin sentimientos retenidos y blanco. Un sitio grande, enorme, y blanco.
Pedí el chico que quería, y también cómo quería que nos conociéramos. Los cuentos de "hadas" en este nuevo mundo funcionan genial.
5 días después llegó a casa con un ramo de cardióponas (las flores desaparecieron, así como todo lo bello). Son plantas manipuladas y con microchips implantados. Fuera alergias. Fuera insectos. Fuera oxígeno producido.
Era perfecto, simétricamente perfecto diría. Sus ojos grises luchaban con iluminar más que su sonrisa, rodeada esta por unos jugosos labios. Su nariz, recta y varonil, terminaba en una pequeña "barba" de tres días. El pelo, peinado a la moda, con dirección a todos lados, le daba un aire atractivamente desenfadado. Me encantaba. Era su viva imagen.
Besos, abrazos...hacía lo que yo quería. 


Pero no sentía el latido de su corazón. Era un simétricamente perfecto sin corazón. Sin otro sonido en su interior más allá que sus engranajes. Yo necesitaba un corazón. ¡UN CORAZÓN!
Al día siguiente lo tiré a la basura. Y me costó ya que le estaba agradecida por hacerme darme cuenta de cuánto necesitaba un hombre con un corazón que latiera por mí, y al mismo ritmo que el mío...




Y volví a buscar el "AMOR"...allá donde nadie mira. Allá donde nadie buscaba ya...






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