Cierra los ojos y piensa lo que vas a decir. Puede ser definitivo.
La furia y rabia suben por todo tu cuerpo, lo notas. Hasta la garganta.
Y en nudo se va haciendo cada vez más grande, hasta que presiona la parte baja de tu cabeza.
Y es en ese momento, en el que repasas a 1.000km/seg toda tu vida junto a él, en el que haces balance.
Bueno. Malo. Bueno. Malo.
...abres los ojos y lo ves sentado en el sofá, con las piernas abiertas y las manos apoyadas en la cabeza. Seguro que él también está haciendo balance.
El nudo se hace más grande, porque lo que vas a decir romperá tus esquemas. Os dejará destrozados a ambos. Pero la vida sigue. Y de amor ya no se muere...
El saco de lo malo se rompe de repente. Full. A tope. Ha llegado el momento.
Y años de relación se rompen con un beso en la mejilla, una leve presión a sus manos y un "No puedo seguir con esto. Se acabó"
Mientras sales por la puerta, notas como el nudo se desplaza de la garganta a la parte superior de la cabeza, y emana en forma de lágrimas lo que no han sido gritos ni insultos.
Y caminando por la calle te sientes vacía, sola. Con ganas de dar la vuelta y decirle que lo has pensado mejor y que sin él no puedes vivir. Pero no.
Debes volver a poner la balanza en equilibrio y eliminar todos los recuerdos de encima de ella. Sólo por un tiempo. Momentáneamente.
Y cuando el mundo te diga que sin él estás mejor, sé que el más bonito de esos recuerdo volverá a mi mente.
Y el nudo con él...
¿He dicho "mi"?...Quería decir "tu"...
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