…y me dijeron que el mundo era un pañuelo…
…y no me lo terminé de creer.
…y me dijeron que hay uno dentro de otro…
…y no me lo terminé de creer.
…y me dijeron que las casualidades existen…
…y tampoco me lo terminé de creer...hasta ahora.
Ahora te puedo decir con la boca bien grande que el mundo es un pañuelo, que hay un pañuelo dentro de otro, y que las casualidades existen… ¡y qué casualidades!
En fin, lo que está claro es que no puedes predecir lo que te va a pasar. Todo es posible y a veces pueden ocurrirte cosas que nunca creíste poder vivir algún día.
Si algo sí que he aprendido y tengo bien arraigado dentro de mí, es el hecho de nunca perder la esperanza.
Vestirte de verde cada día, calzarte esos tacones que días atrás te hacían ampollas (pero que ahora son los más cómodos del mundo), y salir a comerte el mundo, porque…
Si tú no te lo comes, ¿quién se lo va a comer por ti?
Pdta.: El guiñazo de hoy va destinado a esa rubieja que tanto me ha demostrado XD.

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