Zumos, frescas, en tarta, otra vez frescas...
Para desayunar, a media mañana, de postre...
Me he cansado de ellas, no quiero comer más.
Llega el verano, con todo su calor.
Nuevas frutas.
Nueva estación.
Nuevas...¿nuevas?
Yo no quiero nuevas frutas. No me quito de la cabeza a Naranja y a Limón.
Tan frescos por fuera, y tan ácidos por dentro.
Quiero naranjas, necesito naranjas...
¡Cuánto daría yo por una naranja!
Pero no las quiero artificiales...quiero naranjas y limones de invierno, en verano :)
Parpadeo. Me había quedado embobada en la bandeja de naranjas del tercer puesto de Portobello Road.
Mi pensamiento recula, avanza, y vuelve a recular. Pero poco. Pero menos.
Los echo de menos, concluyo.
En España muchas cosas las veía rutinas...me canso...quiero cambios.
Ahora, a miles de kilómetros, a m
iles de millones de meses de aquellos días (fallo onírico temporal), necesito esas naranjas y limones.
Entre esas naranjas, están las mandarinas de todos los días. Tan suavitas y dulces, que no me cansaba de comerlas todos los días. Los fines de semana, no solía probarlas, porque mi rutina cambiaba.
Siempre estaban en mi box, al llegar a casa...
Lety, Bea y Mcarmen...que 4 meses más maravillosos me habéis regalado. Toda una muestra de lo que significa convivencia
y amistad unidas. Os echo muchísimo de menos...
Gracias :)
Luego estaban las naranjas de fin de semana. Aquellas tan lustrosas y con un sabor dulzargor (my mix), que me encantaba. Solía comer una o dos al día, pero me bastaba para proporcionarme toda la vitamina c que mi salud necesitaba...¡me cuidaban tanto!
Mi familia...nunca he llegado a valorar esos adorables e inigualables momentos que me habéis proporcionado. Ahora, a tanta distancia de vosotros, los recuerdo, y los guardo en una cajita...para cuando vuelva, volver a repetirlos.
No dejo de pensar en el momento de volver a casa...
Y como no mencionar los zumos de naranja con los que disfrutas tanto los fines de semana. Ya sabes, esos que provienen de las mejores naranjas, las de toda la vida. Aquellas que tienen ese sabor tan especial...
Mis chicas...esas chicas con las que he disfrutado de tantos momentos, de tantas buenas noches, de tantos cafés...no dejo de acordarme de vosotras. Me gustaría tanto que estuviéramos todas aquí juntas, viviendo esta experiencia tan inolvidable...
Este verano preparaos, porque me pienso tomar buenos zumos de naranja con vosotras!!!

Y por último, debo mencionar a la naranja con papel. A la naranja con pegatina. Aquella naranja que parece que contiene alguna sorpresa, y que todo el mundo espera encontrar en el cajón de la fruta al abrirlo...pero, ¡ah!, lo siento...la he cogido yo.
Te la comes con cuidad, como si se fuera a romper...como si fuera la naranja más importante del mundo. La naranja del millón. La naranja de oro.
Y no es "como si fuera", es que és la naranja de oro. Mi naranja de oro. Cuyo zumo revitaliza todo mi cuerpo. Sin la cual moriría de pena...
Mi cocoto. Mi principe. Pegado al hipocentro de mi cabeza, y sin intenciones de moverse.
¿Qué más decirte? "¿Cómo hablar? Si cada parte de mi mente es tuya...si no encuentro la palabra exacta...¿Cómo hablar?"
Antes de terminar, debo mencionar a las naranjas que compro en Portobello...
Mis compis de cole, mis compis de resi...hacéis que estos meses no sean malos, no sean tan tristes...sean inolvidables y so funny!
Psdt: Las naranjas no consumidas preferentemente antes del verano del 2010, se han sacado de la fruit's box, y se han tirado a la litter. I'm sorry. Tenían moho y bichitos.
:)

0 comentarios:
Publicar un comentario