"Vive la vida que me ha quedado por vivir a mí".
Me dijo una ver un señor mayor a las puertas de la Residencia.
Hice una lista con las cosas que le habían quedado por vivir a él...
Viajes por todo el mundo, miles de cosas preciosas por ver.
Películas, libros y actores conocí.
Personas de todo el mundo, todo el mundo lleno de personas.
Creí conocer la felicidad. Creí ser feliz.
Conocí la cultura. El saber.
Pero dentro de mí algo quedaba por llenar...
Pero dentro de mí algo me gritaba...no lo quise escuchar.
Al paso de los años, llegué a la edad de aquel anciano.
Terminé en la misma residencia. En la misma habitación.
Miré al techo blanco e intenté sonreir.
Engañadamente satisfecha con la vida que había llevado.
La sonrisa me abandonó. Hacía ya tiempo que no jugaba conmigo.
Que no viajaba conmigo.
Entonces lo comprendí.
No había llevado la vida que quería llevar.
Aquella que quería vivir era la que vivió aquel anciano.
Familia. Hogar. Sonrisas. Cariño.
FELICIDAD.
Quise volver atrás, pero el atrás ya no existía.
Era demasiado tarde.
Me aferré a mi álbum de aventuras por el mundo y soñé.
Soñé que una joven me visitaba y le pedía que viviera por mí
la vida que no había vivido yo...



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