Es una mala época. Una población notablemente mermada. Fallos o cambios en la reproducción básica del ser humano. Las dos últimas guerras mundiales han pasado factura a nuestros descendientes.
Todo ha cambiado mucho de como yo lo recuerdo de mi infancia. Además de tener que empezar de cero, pero con conocimientos suficientes en tecnología y aprovechamiento de los recursos como para recrear una civilización distinta. Distinta de aquella que nos llevó a esta odisea.Además, hoy en día, tener un hijo biológico y fecundado de manera natural, se concibe como un milagro. Un deseo concedido sólo a unos pocos afortunados. La mayoría de los niños se "hacen" de manera artificial. En probetas, y manipulando ya no sólo sus rasgos físicos, sino también su forma de ser, su personalidad...hasta sus valores. No quieren correr el riesgo de crear individuos ambiciosos, carentes de valores que nos lleven a otra guerra.
Éstos permanecen unos años en centros de entrenamiento especiales, hasta que con 6 años, son repartidos por aquellas parejas que quieren tener descendencia.
Y me refiero a "parejas" en término de dos personas. Porque hace ya mucho tiempo que acabó el amor en la tierra. Todo se mueve por cierto cariño (aunque el amor filial sigue existiendo).
Todo lo mató la guerra.
Tras tantos años de brutalidad, el amor desapareció del interior del ser humano...fruto de la falta de su uso.
El amor ya no vale para nada.
Existen nuevas opciones. Cuando quieres un novio, lo pides a tu antojo. Cuando quieres una novia, lo mismo.
El problema es que no son humanos como tal. Son una especie de máquinas, con engranajes perfectamente similares a los humanos...pero no lo son. Piensan igual, pero no tienen cerebro. Y por supuesto, la maldad no entra dentro de sus circuitos. Eso nunca. Nunca más.
Cuando me cansé de no sentir amor por nadie, y de la soledad, me dirigí a un sitio de estos. Tras la muerte en vida de mi gran amor (el hidrógeno líquido se lo tragó, y fue llevado como triunfo al partidista de turno), en la última gran guerra, me negué a querer a nadie más. De hecho, al ver que el amor murió en todos sitios, sentí un gran alivio y fue cuando decidí fabricarme uno.
Es un lugar frío y blanco. Un sitio sin sentimientos retenidos y blanco. Un sitio grande, enorme, y blanco.
Pedí el chico que quería, y también cómo quería que nos conociéramos. Los cuentos de "hadas" en este nuevo mundo funcionan genial.
5 días después llegó a casa con un ramo de cardióponas (las flores desaparecieron, así como todo lo bello). Son plantas manipuladas y con microchips implantados. Fuera alergias. Fuera insectos. Fuera oxígeno producido.
Era perfecto, simétricamente perfecto diría. Sus ojos grises luchaban con iluminar más que su sonrisa, rodeada esta por unos jugosos labios. Su nariz, recta y varonil, terminaba en una pequeña "barba" de tres días. El pelo, peinado a la moda, con dirección a todos lados, le daba un aire atractivamente desenfadado. Me encantaba. Era su viva imagen.
Besos, abrazos...hacía lo que yo quería.
Pero no sentía el latido de su corazón. Era un simétricamente perfecto sin corazón. Sin otro sonido en su interior más allá que sus engranajes. Yo necesitaba un corazón. ¡UN CORAZÓN!
Al día siguiente lo tiré a la basura. Y me costó ya que le estaba agradecida por hacerme darme cuenta de cuánto necesitaba un hombre con un corazón que latiera por mí, y al mismo ritmo que el mío...
Y volví a buscar el "AMOR"...allá donde nadie mira. Allá donde nadie buscaba ya...


2 comentarios:
Lau, me ha encantado el texto, no sabía que eras tan profesional :) menuda envidia, yo no podría escribir de esa manera!
Por cierto, es verdad que es una mala época, pero los románticos siempre lo seremos, el amor es lo más importante al fin y al cabo, y lo más humano (aunque no lo parezca):)
:) Gracias Me! Es sólo una forma de desahogarme cuando estoy enfadada, triste o desilusionada con el mundo...seguro que tu también podrías hacerlo si te pusieras a ello!
Lo que está claro es que el amor siempre vuelve a nosotros aunque intentemos huir de él...¡forma parte de nosotros!
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